divagando...

sábado, septiembre 17, 2005

JOSÉ ANTONIO MONTERO, En el lugar y momento equivocados

Hay pocos casos en la historia del baloncesto en que un jugador se haya arrepentido más de tomar una decisión en un principio ventajosa y que a la postre ha terminando siendo abrumadoramente errónea. Estamos hablando de José Antonio Montero, un jugador llamado a revolucionar el baloncesto español por sus envidiables características, tanto físicas como técnicas y que acabó siendo repudiado de mala manera por el Barcelona.

La primera vez que le vi jugar fue en la final del 87 entre el Joventut y el Barcelona. Recuerdo que en seguida me cautivo (a pesar de mis nulos conocimientos de basket) que pudiera jugar de base un jugador que le sacaba cerca de 10 centímetros a Solozábal, jugador que le marcaba en aquella épica final. Era elegante como pocos, cuando botaba el balón parecía un bailarín de una clase suprema, dirigía el juego con maestría, tenía una gran visión de juego y su mecánica de tiro era depuradísima, no exenta de efectividad.

A diferencia de lo que algunos piensan, Montero no empezó en las categorías inferiores del Joventut, si no en las del Estudiantes, si bien fue en Badalona donde terminó de formarse. Su carrera transcurrió durante muchos años paralela a la de Jordi Villacampa, conociendo los mismos sinsabores que éste en materia de subcampeonatos. La sociedad que ambos formaban era letal, corrían el contraataque como pocos y se entendían con una sola mirada. A diferencia de Jordi, a Montero no le temblaba la mano a la hora de jugarse los tiros decisivos y, durante sus años en la penya, fueron frecuentes los casos de partidos ganados gracias a canastas decisivas suyas. Sus estadísticas solían ser peores que las de Villacampa, pero la prensa pronto le señaló como el líder de la penya. Desde muy temprano, Montero se convierte en objeto de codicia para los dos gigantes futboleros, que se lo rifan constantemente. Cada Verano hay rumores que lo colocan en uno u otro equipo, pero acaba siguiendo en la penya. El Europeo del 87 en Grecia es su confirmación internacional. A pesar del mediocre cuarto puesto de España, Montero destaca y se hace con el puesto de titular en muchos de los partidos. En la temporada siguiente (87-88) conoce una de sus mayores frustraciones en la final de la Recopa contra el Limoges. El equipo llega mermado por los lesionados, entre los que él se haya, pero da la cara gracias al enorme partido de Reggie Jonson y el matraco Margall. Villacampa no brilla en esa final y Montero vuelve a hacer gala de un gran poder de decisión, pero su estadística final, con 0/5 en triples, condena a la penya a la derrota en la prórroga. Son los años del equipo blando, falto de carácter, etc... mito contra el que Villacampa, Montero y cía luchan incansablemente, pero sin éxito.

La temporada 88-89 es, probablemente, una de sus mejores temporadas a nivel personal y más flojas a nivel colectivo. Su rendimiento es fantástico y cada vez se habla más de él como futurible culé, pero el equipo cae en la previa de la Korac, y en las semifinales de las dos competiciones domésticas, apenas sin rechistar. Al acabar esa temporada, Julbe abandona el equipo, siendo sustituido por Herb Brown, entrenador de corte muy particular con quien Montero tendrá no pocos problemas. Estos problemas y la derrota en la final de Copa en las Palmas contra el CAI condenarán a Brown a ser sustituido por Pedro Martínez, otro hombre de la casa. Ese año el Joventut rompe el mito del eterno finalista plantándose en la final en todas las competiciones en que participa, ganando la de la Lliga Catalana y la de la Copa Korac (único trofeo importante que ganará Montero en la penya) y perdiendo la de Copa y la de Liga. En la vuelta de la final de la Korac contra el Scavolinni, Montero juega unos de sus mejores partidos, siendo decisivo en la victoria con 30 puntos y 5 triples. No obstante, no es su mejor temporada y se le ve distraído, mientras eclosiona el mejor Villacampa, que catapulta a la penya al subcampeonato ACB tras jugar tres partidos de ensueño en semifinales contra el Madrid. La actuación de Montero en esa final es más que discreta, mientras su suplente, Rafa Jofresa, presenta unos números bastante más notables. Para el recuerdo queda una bandeja sin oposición fallada cuando se acababa aquel segundo partido que hubiera llevado a la prórroga, pero el partido acabó con ajustada victoria culé y el barça sentenciaría la serie con una inapelable victoria en Badalona. Ese fue el último partido de Montero en el Joventut, ya que poco después se hacía oficial su marcha al Barcelona. También fue el último partido del mestre Margall, uno de los mejores tiradores que jamás ha dado el baloncesto en este país.

”No ha sido fácil, pero sentía la necesidad de dar este paso”, declara Montero en la concentración de la selección de cara al mundial de Argentina en el que, salvo Villacampa, todo el equipo está a un nivel desolador.

La temporada 90-91 comienza con numerosos cambios en los dos finalistas del año anterior. El barça contrata al técnico de la sideral Jugoplastica (Maljkovic) para acabar con la sequía europea e incorpora, entre otros, a Piculín Ortiz y a José Antonio Montero, mientas la penya, de la mano de Lolo Sáinz, se hace con los servicios de Ferrán Martínez, Corny Thompson y Harold Presssley, entre otros.

Desde el principio, la llegada de Montero al barça será una fuente inagotable de problemas. Indignados con el sueldo de José Antonio (100 millones), las grandes estrellas culés, Epi y Norris, exigirán sustanciales mejoras en sus contratos, convirtiendo el vestuario en un polvorín. En el campo se verá a Montero desubicado por la presencia de Solozábal en el cinco inicial, que le relegará al puesto de escolta, ya que Maljkovic preferirá al joven Galilea como segundo base. A pesar de la conquista de la Copa del Rey, Montero no se siente a gusto y el espléndido rendimiento de su exequipo no debe colaborar en exceso a ello. Especialmente amargo fue su regreso al pabellón Ausias March. El recibimiento que le dispensó su antigua afición fue enormemente hostil y Montero acaba el partido eliminado sin anotar un solo punto y despedido por el público al grito de “Jose saluda, Jose saluda”, uno de los momentos más felices que recuerdo. Además, las lesiones se ceban en el Barcelona, lo que le hace llegar muy mermado a la Final Four en París. En la semifinal contra el Maccabi, se ve al mejor Montero de la temporada que, con una serie de varios triples sin fallo y unos registros cercanos a los 30 puntos conduce al Barça a la final, donde le espera una Jugoplastica sensiblemente inferior a la de años anteriores (había perdido a Radja e Ivanovic, entre otros), pero que vuelve a dejar al conjunto azulgrana con la miel en la boca. Para terminar de redondear la situación, una pérdida de balón infantil de Montero en el cuarto partido sirve en bandeja la final de la Liga a la penya. Son las ironías de la vida: Montero, que se fue al Barcelona para ganar títulos, pierde el balón decisivo que otorga el título a su exequipo, mientras Ferran Martínez, que había hecho el camino inverso, sentencia al Barcelona con dos tiros libres. La guinda para Montero llega con su ausencia en la convocatoria para el europeo del 91 en Roma, mientras que la enorme temporada de su otrora suplente, Rafa Jofresa, sí le permite ser convocado.

Las siguientes temporadas no mejoran en exceso el rendimiento de Montero, que cada vez se asemeja menos a aquel que deslumbrara en el Joventut. De jugador completísimo, que parecía capaz de poder jugar en cualquier posición, pasamos a encontrarnos a uno manifiestamente incómodo por su posición de escolta.

Mientras su exequipo vuelve a conquistar la liga en la temporada 91-92, el barcelona firma la peor temporada de los últimos 15 años al quedar eliminado en cuartos ante el Madrid. El regreso de Aíto al banquillo culé, técnico que ya le había tenido a sus órdenes en la penya, mejorará algo su rendimiento en la temporada 92-93, pero el Barcelona de esos años no presenta un equipo excesivamente competitivo. En la temporada 93-94, el Barça es apalizado en la semifinal europea por el Joventut y por el Madrid en la final de Liga, aunque logra hacerse con la Copa del Rey en una final más recordada por los tortazos entre Bannister y Massenburg que por el juego. Ese año el Joventut alcanza el mayor logro de su historia con la conquista de la Liga Europea, algo que debió frustrar, y mucho, a Montero. Desde que se había ido al Barcelona para “ganar títulos”, se había hecho con dos Copas del Rey, mientras su exequipo conquistaba dos ligas y alcanzaba la gloria europea.

En la temporada 94-95, Montero logra su primera Liga, tras eliminar al Madrid en semifinales y sudar la gota gorda para doblegar a un inmenso Unicaja en la Final. Más sencilla es la conquista de la liga 95-96, con un 3-0 contra el Caja San Fernando, en una temporada presidida por la derrota en la final contra el Panathinaikos con el tapón ilegal de Vrankovic a un tiro suyo.

El Barça se hace con los servicios de Rafa Jofresa al comienzo de la campaña 96-97, y relega a Montero a la suplencia (la vida sigue dando vueltas, y en casi todas Montero sale malparado), pero lo peor aún está por llegar: a mitad de la temporada, el Barcelona incorpora a Djordjevic y declara transferibles a Salva Díez y Montero. Unos días después, Montero acude a un entrenamiento y se encuentra con todas sus cosas fuera de su taquilla, la cual ha sido asignada a Djordjevic sin previo aviso y es desposeído de su clásico dorsal 10, que a partir de entonces lucirá el serbio. Poco después es apartado del equipo y le es prohibido el acceso a las instalaciones culés y se ve obligado a comprarse las entradas de los partidos que desee presenciar del Barcelona. Todo por obra y gracia de Aíto García Reneses, un grandísimo entrenador sin corazón.

Una vez desligado del Barça, con demanda judicial de por medio, Montero recala como jugador del Limoges en la temporada 97-98. Al final de dicha temporada anuncia su retirada del baloncesto profesional afirmando que sus mejores recuerdos son la Korac del 90 con la penya y la liga del 95 con el Barça. En sus últimos años, a Montero se le aseó un poco el palmarés, pero no deja de resultar irónico lo mal que eligió el momento en que dejó el Joventut para incorporarse al Barcelona, y como un jugador llamado a grandes cosas acabó sumido en una apreciable mediocridad.

Un saludo.

25 Comments:

  • Jose "lo que pudo llegar a ser y no fue" Montero siempre dio la sensación de estar completamente desubicado en su etapa en el Barcelona. Es posible que su (desorbitado) contrato le pesara demasiado o que simplemente no era el jugador que (casi) todos pensaban, pero lo cierto es que nunca fue un pilar básico del Barça y que su juego sufriò una considerable involución durante su etapa en el club.

    Siempre me pareció que Montero fue, primordialmente, un "fichaje de club" (jugador del equipo rival, altísimo contrato, vendido a la prensa como un jugador franquicia, etc) en el que se depositaron más esperanzas de las razonables.

    PD. La situación que se dio con la llegada de Djordjevic, la taquilla, el número de la camiseta, la via judicial y demás despropósitos fue verdaderamente impresentable - más si cabe cuando Aíto se vio obligado a aceptar el fichaje del serbio como (irónicamente) "fichaje de club" a pesar de su conocido rechazo al mismo.

    By Anonymous DaleEllis Island, at 12:13 PM  

  • "El recibimiento que le dispensó su antigua afición fue enormemente hostil y Montero acaba el partido eliminado sin anotar un solo punto y despedido por el público al grito de “Jose saluda, Jose saluda”, uno de los momentos más felices que recuerdo"

    Que fuerte no?

    By Anonymous Pili, at 10:44 PM  

  • La opinión que siempre tuve de Montero es que nunca fue el jugador franquicia que el Barça de Núñez creía que era.

    Para mí Montero era ese fuera de clase que estaba tapado pero que en un momento dado te podía decidir un partido como bien dices en el texto. Es como un Pittis de la última época. Un tío que no es la estrella del equipo pero que siempre está ahí para echarte una mano cuando se le necesita. Y que siempre está callado.

    By Blogger Javier, at 10:53 PM  

  • A mi me encantaba Montero en la Penya. Cuando lo fichó el Barça pensaba que íbamos a arrasar... y mira.
    La verdad es que tuvo toda la mala suerte del mundo. Una pena.

    By Blogger áLEks!, at 12:46 PM  

  • DaleEllis Island, Yo no creo que el caso de Montero sea exactamente el de alguien que pudo y no llegó, sino el de alguien que llegó y no se mantuvo. Realmente, el Montero del Joventut era uno de los mejores bases europeos del momento, un jugador completísimo y una auténtica estrella a la que mucha gente ponía por encima del mismísimo Jordi Villacampa. Según comenta el Licenciado Brubaker, es el jugador que más expectativas ha levantado jamás en la cantera del Estudiantes, y teniendo en cuenta que de allí han salido Martínez Arroyo, Fernando Martín o Alberto Herreros, eso es decir mucho.

    Otra cosa es que luego se produjera esa salvaje involución que tú apuntas en su etapa culé.

    Por cierto, yo no tengo ninguna constancia de que Aíto no quisiera fichar a Djordjevic.

    pili, ¿A qué te refieres? ¿A que le recibieran así o a que aquél fuera un momento especialmente feliz para mí?

    Javier, obviamente el Montero del Barça no fue ese jugador franquicia que apuntas, pero es que realmente en el Joventut sí parecía predestinado a serlo.

    áLEks!, yo no creo que tuviera especialmente mala suerte (salvo en el famoso tapón, ya en el ocaso de su etapa barcelonista). Símplemente me parece que le pudo la presión y ver que las cosas no le salían bien y a sus ex-compañeros del Joventut les salían de perlas.

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 5:32 PM  

  • Nunca tuve al Montero de la etapa de la Penya como uno de los mejores bases de Europa aunque si como un muy buen base que podría alcanzar el nivel mas alto en temporadas posteriores. En cualquier caso, no es mas que una opinión, tan inválida como cualquier otra cualquiera. :p

    Respecto a Aíto y Djordjevic, el serbio (tras no rascar bola en Portland) llegó como salvavidas del Barça ya que el equipo iba cuesta abajo. Quizá fue una invención de la prensa pero cuando se rumoreaba su posible fichaje el tema mas recurrente era si la (posible) llegada de Sasha significaba la perdida de poder de Aíto en asuntos de fichajes ya que aquel llegaba sin el beneplácito de este y se trataba de un fichaje "por Decreto".

    De hecho, tras la primera (medio)temporada que compartieron, las sibilinas puñaladas verbales que se dirigian mutuamente por medio de la prensa eran habituales.

    By Anonymous DaleEllis Island, at 6:19 PM  

  • Bueno, a mala suerte me refiero a que el entrenador no te ponga en tu sitio. A que otros jugadores se pongan celosos pq tu cobras más. Al famoso tapón claro. Y a que tu exequipo empieze a despegar cuando tu te vas.
    Por otra parte, esta clarissimo que no supo soportar la presión del Barça y de su fichaje.
    Aunque es curioso si no le hubiesen taponado aquel tiro... hoy los barcelonistas lo recordarían de una forma bien distinta...

    By Blogger áLEks!, at 6:54 PM  

  • DaleEllis Island, el Montero de la penya era un jugador por el que los grandes de España se peleaban y estaban dispuestos a bañar en oro (como así fue en el caso del Barça). Se me ocurren pocos bases mejores que él en la época, toda vez que Petrovic era más escolta que otra cosa y que Djordjevic por entonces era un crío. Quizá Solozábal, Marciulionis y Yannakis, pero pocos más.

    Sobre lo de aíto y djordjevic, yo recuerdo a Aíto haciando declaraciones tras la llegada del serbio y en ningún momento me pareció que anduviera forzado o disgustado por la llegada de éste, la verdad.

    Eso sí, después de la derrota en la final contra el Olympiacos sí es cierto que las relaciones entre ambos se agriaron mucho, pero la pura realidad es que fue djordjevic el que abrió la caja de los truenos con unas declaraciones impropias de un jugador de su categoría.

    áLEks!, yo no interpreto como mala suerte que mi entrenador me ponga a jugar de escolta si mido más de 1,90, tengo un buen tiro exterior y en el equipo hay un grandísimo base como Nacho Solozábal. Más bien creo que Montero debería haberse adaptado sin problemas a esa posición para la que tenía cualidades más que evidentes.

    Lo del tapón si fue mala suerte, sí... pero la realidad es que él hizo pasos :p

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 4:58 PM  

  • ¿Como sabes que se arrepintio de dejar el Joventut?

    " JOSÉ ANTONIO MONTERO
    ¿Quién ganará la Copa?
    Por razones sentimentales, me gustaría que fuera el Barcelona. "

    By Anonymous Anónimo, at 12:52 AM  

  • Hombre, saberlo no lo sé, pero sí me imagino que durante sus primeros años en el Barça, al que se fue "para ganar títulos", su ex-equipo alcanzó logros impensables, mientras que su rendimiento en el Barça nunca pasó de discreto.

    No me extrañaría que en más de una ocasión pensara "en buen momento se me ocurrió irme"

    Otra cosa es que la hostilidad que le dispensó la hinchada verdinegra y los años que pasara en can barça hayan hecho que tenga más cariño por el conjunto barcelonista que por la penya...

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 9:15 AM  

  • Si una cosa es fundamental en un equipo como la Penya es ser ser coherente y decente. Jose se fue después de marear mucho la perdiz, y lo hizo por un sueldo que la Penya jamás hubiera podido igualar. Le tiró más el $ que los colores. Esto, en un momento en el que a Villacampa le llovian ofertas que no aceptaba, hizo que su salida fuera especialmente dolorosa. La Penya nunca ha sido un equipo con los posibles de los futboleros, pero sí que ha sido el mejor lugar para sentir el calor de la afición. Entiendo que el público le mostrara su desagrado al regresar a Badalona (todas las aficiones lo hacen). Lo que no entiendo es que él siempre se haya mostrado tan desagradecido hacia la Penya, que dio por él todo lo que pudo. Pero el prefirió el color del oro.

    By Anonymous Roxy, at 2:15 PM  

  • Por aquel entonces le veia habitualmente y os puedo asegurar que la Penya a la que tanto adoramos muchos ni siquiera le llamo para interesarse por su continuidad a 30 de junio.
    El tema fue más o menos así, el llama a finales de junio para pregutar si es que no querian renovarle, y la respuesta fue, " te damos 50 si quieres te quedas y si no te vas".
    Quien quiera que crea y juzgue y quien no, que siga creiendo lo que dijo la prensa o algún hombre de aspecto afable sin ningún animo de lucro de los cuales todavia penden los hilos que mueven la Penya.
    Por cierto, su hijo està jugando en la Penya y el flaco favor del humorista Toni sole fugitivo.
    Santillana Pivot y se fue al Barça con el homenaje y todo.
    A que viene tanto resentimiento??, tan malo es su hijo que quieren que lo apunte en otro equipo??.

    By Blogger jjf, at 1:58 AM  

  • En cuanto a las declaraciones poco afortunadas que el dedica, " me voy para ganar titulos", solo decir además de desafortunadas que en badalona le habian dedicado miles de piropos, se colgo alguna pancarta en su casa, su familia recibia llamadas.
    Sin ser eso excusa, vivelo tu y a ver que tal lo llevas.

    By Blogger jjf, at 2:03 AM  

  • Pues para mí, Montero siempre será el mejor base español de todos los tiempos. He dicho.

    By Anonymous Manuela, at 5:09 PM  

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    By Anonymous Anónimo, at 7:55 PM  

  • Montero era un gran jugador para un equipo pequeño. Su gran jugada, la que tenía que marcar una historia brillante fue su mayor cagada. Muchas cualidades, fisico y elegancia y cuando tiene que acabar un contraataque para ganar un campeonato deja una bandejar tipo cadete y Vrankovic lo coloco donde debe estar (aunque tocase tabla). Era un jugador pedante y lo demostró hasta el final. Mucho jugador y poco juego

    By Blogger Lucas Noser, at 4:03 PM  

  • La Penya, o Joventut de Badalona, no es ningún equipo pequeño, si no uno de los grandes equipos de este país, con altibajos, que por otro lado todo equipo, grande o pequeño tiene.
    Y centrándome en Jose Montero, desde mi punto de vista siempre ha sido y será un grandísimo jugador, que cayó en la trampa de unos de los denominados "equipos grandes" para fastidiar a la Penya, la cual apuntaba alto, con Jose y el resto de jugadores, no hay nada más que recordar a los hermanos Jofresa, por ejemplo. Creo que no se comportaron bien con él (me refiero al BarÇa) y que sufrió acoso en el trabajo, como tantos currantes. Si no recuerdo mal, ganó la demanda interpuesta a los azulgranas.
    Siempre me gustó Montero, un tio inteligente, atractivo en la cancha y fuera de ella. Espero que su nueva vida como profesor le vaya mejor que en el barÇa, y que algún día nos veamos dando un seminario de sociología y deporte, por ejemplo.
    Un abrazo.
    Una socióloga verdinegra.

    By Blogger Ana H., at 8:23 PM  

  • Montero no hizo pasos en el tapón de Vrankovic. Lo parece si la jugada se pone a cámara lenta, pero en directoe so jamás se pita.
    Pensar que podía machacar sin ir en carrera es un comentario propio de alguien que no ha jugado al baloncesto y que no tiene en cuenta su altura.
    Lo que le pasó en esa jugada fue mala suerte. Otra cosa es que en el robo de balón previo, alguien le hace falta a Yannakis y le agarra del pie.
    Para mí Montero ha sido un base superelegante que no llegó a la altura de lo que se esperaba de él, pero que de vez en cuando lanzaba ramalazos de clase que merecían la pena.
    "Montero es el mejor", nombré a un equipo de la Superliga. Lo pensaba entonces, en el 95, y con el paso del tiempo me sigue pareciendo un jugador de una categoría innegable

    By Anonymous Adrián, at 9:14 PM  

  • Los pasos son claros. Que no se suelan pitar no significa que dejen de serlo.

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 11:34 PM  

  • Cualquiera que haya jugado al baloncesto sabe que no son pasos claros. De hecho, hasta que no se analizó la jugada a cámara lenta al día siguiente nadie dijo que eran pasos

    By Anonymous Anónimo, at 10:19 PM  

  • El del comentario anterior era yo. No sé por qué no aparece el nombre

    By Anonymous Adrián, at 10:20 PM  

  • Yo he jugado a baloncesto y los pasos son claros. Lo son porque da claramente tres pasos.

    ¿Que en directo no se nota porque la jugada es rapidísima y todos estamos más pendientes de la canasta que del suelo? Vale, pero eso no quita que los pasos sean muy claros.

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 11:10 PM  

  • Como esos pasos hay decenas y no se pitan. También estás pendiente del balón cuando alguien da tres pasos y, sin embargo, te das cuenta de que hay violación.

    By Anonymous Adrián, at 11:43 AM  

  • Yo no veo decenas de pasos como ésos por partido ni de coña.

    Recibe, da tres pasos y tira. Jugada rápida, muy confusa y que yo desde luego no vi en directo, pero viendo la repetición la violción es clara.

    Saludos.

    By Blogger Ignacio, at 11:45 AM  

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